
Ausiàs Martí | La frondosidad de los árboles del Paseo de las Germanías de Gandia, unida a la anchura de las calles, ha hecho que las aves varias que habitan en nuestro paseo lo hayan considerado muy confortable, ahora que empieza a apretar el frio. El problema viene después, cuando las eces de los pajaritos y el “chillido incesante” de sus alegrías, hace que los vecinos se quejen.
Es momento entonces de cortar por lo sano. Y es que, con tal de acabar con las molestias, se ha puesto en marcha un sistema de reproducción de sonidos, con 8 grabaciones distintas que tratarán de hacer que estas aves, abandonen el Paseo de las Germanías, lo más pronto posible. Además y por si fuera poco, se han podado los árboles para intentar que no puedan construir sus nidos.
Y yo me pregunto: ¿es mejor escuchar el transito agonizante de gandia que el canto de unos pájaros? y la respuesta, yo la tengo clara: Prefiero despertar con 7 pájaros en mi ventana.














